domingo, 4 de marzo de 2012

Bajo las estrellas




Silencio,
latidos de corazón,
un universo inmenso,
olvidado.
Retomando conciencia
del propio estado,
de la sangre caliente
que nunca ha cesado.
Una vez más, el encanto de
la ausencia.
Una visita al país de los
sueños.
Un estallido ensordecedor de
pensamientos.
Un descanso,
una mirada al cielo
bajo la contemplación de esos ojos infinitos.

viernes, 30 de noviembre de 2007

¿Ah?




Tengo ganas de perderme, no sé, tengo ganas de vagar.
Cuando mi cabeza empieza a lucubrar de esta forma, creo que sólo quiero arrancar.
¿Cómo lo hago para escapar de mis pensamientos?
Recuerdo que desde chica mi mamá me llamaba “gitana”. Supongo que ciertas rebeldías y una falta de quietud, más un pelo largo, crespo y despeinado la hacían llamarme así. No sé porque me acordé de esto, suelo no hurgar en mis recuerdos de infancia.
Feliz pasaría unos días en carpa, desprendida de todo, sin nociones de tiempo y espacios. Quiero un tiempo de “sólo vida”, necesito aire y tiempo para sentir conscientemente como entra a mis pulmones. Quiero libertad, pero no soledades, quiero libertad en compañía.
No sé qué es, debo estar medio loca hoy.…
Podría ser la playa, podría ser la montaña, podría ser una gran huída.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Tu en mí




Todo en tí me provoca.
Me provoca calor,
que estalla en lluvia de sudores,
donde cada gota de mi esencia
la deposito en tu cuerpo con mi abrazo.

Me provoca sed,
que me hace beber de tu boca,
toda la miel que se aloja en ella,
cual abeja polinizadora.

Me provoca espasmos,
que sólo calmas con tu cuerpo,
cual domador avezado.

Me provoca vacíos,
que sólo tu puedes llenarlos.
Me provoca urgencias,
que sólo tu puedes apaciguarlas.
Me provoca gemidos,
que sólo tu puedes acallarlos.

viernes, 23 de noviembre de 2007

El vuelo irreal



Te miro, me miras,
tus ojos brillan.
Me tocas, te siento…
siento.

Respiras, respiro.
Vas entrando, voy dejando…
siento.

Me miras, te miro,
vas amando sin tocar.
Casi no respiro, tu estás igual.
Sin acariciar amándote estoy.

El calor crece,
las miradas siguen,
nos vamos fundiendo,
y aún no me llegas a tocar.
Me siento casi mágica
y en un mundo irreal.

Tus ojos, los míos,
nuestras almas a volar…
no necesitamos nada más.

viernes, 16 de noviembre de 2007

¿Dónde se pierden las miradas?

Camino al colegio la recordé esta mañana. Hace mucho que no la veo. ¿Se habrá perdido del todo, al igual que su mirada?.
Me pregunto si estará en Putaendo -fuera de todo chiste- ¿ habrá sido acogida por ese sanatorio de murallas amarrillo grisáceas, de aspecto tenebroso, que esconde tanta miseria humana?.
La primera vez que la vi fue una mañana a la vuelta de casa. Estaba sentada en la vereda, abrazando sus piernas, con su cabellera larga y clara. Su cuerpo estilizado y su hermosa cara estaban acompañados de su extraña mirada. Una mirada perdida en algún recóndito lugar, tal vez en el “limbo”, como diría mi madre.
No pude evitar el voltearme a verla, sus delicadas facciones y su aire de “niña bien”, no me cuadraban con su ropa sucia y descuidada.
La seguí viendo un par de veces, siempre camino al colegio, siempre tan extraviada y yo sin poder ignorarla.
Me recordé así, exactamente como ella. Me reconocí en su mirada, ese no saber dónde estaba, ese sentirme abandonada. El misterio sigue siendo una constante.
Una mañana no pude evitar acercarme. Lo hice con temor – no quería asustarla- le hablé, me contestó.
Me contó que fue una niña abandonada, pero encontró buena familia, por la cual fue criada. Y así creció, querida y mimada, hasta que descubrió el amor.
Amor de un hombre. Hombre que la llenó de desdichas y maltratos.
Me contó que los padres que tuvo ya eran muy ancianos, que ya hace años se habían marchado.
Me contó también que él - ese amor ingrato- aún la buscaba, pero que ella prefería la calle antes que volver a su lado.
Recuerdo que me acerqué mucho a ella, como tratando de encontrar indicios de alcohol en sus bocanadas - como somos de prejuiciosos los humanos- sólo descubrí en sus manos una cajita de leche chocolatada y no una causa que yo creyera justificada.
Traté de que nuestras miradas se cruzaran, pero nada. Su mirada estaba tan perdida, como para pensar que no era ella quien me hablaba.
Victoria -recuerdo- me dijo se llamaba.

Previa.

Un amigo, al cual agradezco en todo momento su asesoría literaria, entró a leer el blog y me comentó algo así como : ja , estás escribiendo puras... “tonteras”, agregué yo al toque.
- Mmm, lo que pasa es que ya se convirtió como un diario de vida, acotó.
Bueno, yo debo agregar que el día de hoy lo único que poseo, similar a un diario de vida es un cuaderno pequeño, de tapas duras rosadas (debe ser cierta influencia de mis hijas) con una especie de conejito y un corazón removible en su tapa y lo más importante : tiene doble clave!!.

También me sugirió que el cuento que irá a continuación lo revisara, lo leyera y releyera y de ahí lo podría subir, lo cual me produjo cierto pataleo y lanzar descaradamente un : cooo se te ocurre, no tengo paciencia, así no más!!.
Bueno , como he aprendido que mi voluntad cambia constantemente, no lo subí. Esperé y aquí va, con cierta edición, claro que sólo me dio para releerlo una vez, nada más.
Pero vamos, voy aprendiendo, al menos tratando…

miércoles, 14 de noviembre de 2007

Debo escribir...

Una amiga me pide que escriba algo.
-ufff, estoy tan cansada como para ponerme a pensar qué escribo.
Claro, porque si voy a subir algo escrito bajo mi firma, al menos para mí debería resultar medianamente presentable, osea, no podría rayar en tonteras. Humm, EGO ¡!!
Yo que siempre me he considerado tan desprovista de él. Vaya descubrimiento: mi ego está tan presente como en la mayoría.
Y bueno, somos lo que somos.
Como ya lo he dicho – en muchas ocasiones – aprendí a mirar a ambos lados, a sacar lo positivo y lo negativo de cada cosa.
Como el cansancio hoy no da para mucho, me permitiré concluir sólo un par de cosas, miraré una vez no más a cada lado, hemm..
En su parte positiva, concluyo que este mismo EGO que nos acompaña, nos ayuda a superarnos, aunque sea para vanagloriarse –con descaro o no – frente a los otros.
En su lado negativo y en consecuencia de lo mismo, de repente no nos permite hacer más; es decir, nos quedamos “sin hacer” por no querer ser considerados “torpes”, por decirlo de una manera delicada.
En fin, como el cansancio y la tontera, que suele acompañarme – ja – no dan hoy para más y quería darle en el gusto a mi linda amiga, así sin pretensiones de asombro de algún descuidado lector que entre a este blog, mi aporte llegaría hasta acá.
He dicho...
Good night.